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domingo, 2 de noviembre de 2014

Nuevo bebé. Segundos puerperios. Encuentros y desencuentros.

Sabemos lo mágico que es la llegada de un bebé a la vida. De eso nos han hablado mucho. Lo hemos escuchado, lo hemos visto y si tenemos suerte lo hemos vivenciado. Llega nuestro hijo, llega la magia, llega un amor infinito pero también llega el cansancio, llegan las noches sin dormir, llega la confusión, llega el desequilibrio. Toda esa mezcla es la que se vive en el puerperio

Esos primeros meses donde tenemos a nuestro bebé en brazos casi todo el tiempo. El día se nos pasa entre teta y teta. Debemos meternos por entero en un nuevo mundo y un nuevo idioma. Tenemos que alejarnos de nuestro idioma para comenzar a comprender otro, el idioma bebé. Que es único. Porque ese bebé es único. Para entrar en el mundo bebé y comenzar a vincularnos con él necesitamos entregarnos en cuerpo y mente. 

En esos momentos, nos sentimos débiles, tenemos nuevos miedos, nos cuesta salir de nuestro hogar, nos faltan deseos de conectarnos con otros. Necesitamos meternos para dentro para conocer a ese nuevo ser y para reconocernos a nosotras mismas. Brevemente, de eso se trata el PUERPERIO.

Los “segundos puerperios” serán más complejos aún.

En esta oportunidad, los invito a pensar que pasa cuando ese puerperio no es el primero, sino el segundo, el tercero o el que sea, qué implica atravesar esta etapa con la presencia de otros hijos

Alojar a ese nuevo bebé implica transitar ENCUENTROS Y DESENCUENTROS.

Animarnos a vivenciar plenamente el puerperio implica alejarnos un poco del mundo que nos rodea para recorrer el camino del ENCUENTRO con nuestro bebé y con nosotras mismas. Estos primeros tiempos de introspección para ENCONTRARNOS nos demanda íntegras, física y emocionalmente. Es inevitable que esto nos saque energía y disponibilidad para relacionarnos con nuestros hijos mayores. Con lo cual comienza un periodo de DESENCUENTROS con ellos. 

El embarazo nos prepara también para esto. En los últimos meses ya no podemos ser esas mismas mamás que éramos. El nacimiento del bebé marca el quiebre. La entrega y disponibilidad que teníamos por nuestro hijo ahora es necesario repartirla. La cuestión es que en esos primeros tiempos es tanta la demanda del nuevo bebé que sentimos que no nos estamos repartiendo sino que estamos desatendiendo al mayor. 

Muchas mamás se sienten desbordadas, sienten que el bebé consume toda su energía y no les queda resto para los demás. Mamás en fusión emocional con el recién nacido y que les cuesta acompañar las necesidades de los mayoresMamás que se sienten culpables porque se encuentran entre dos mundos que por momentos son difíciles de compatibilizar. Esta situación las angustia porque se sienten superadas y alejadas de sus otros hijos. Hijos que en muchos casos aún son pequeños y que tienen necesidades. Hijos que demandan y obligan a la mamá a salir de ese “mundo bebé”. Hijos que con la llegada del hermano también se ven movilizados. generalmente con muchos celos, que los expresan de diversas maneras, en ocasiones con malos comportamientos que encubren un gran enojo motivado por la nueva realidad. Todo esto acentúa el DESENCUENTRO.

¿Cómo podemos transitar estos momentos? ¿Qué necesitamos? No estar solas. Contar con ayuda. El rol de nuestra pareja será fundamental para sostenernos y sobre todo para sostener a los hijos mayores. Para esto nosotras debemos soltar y confiar en nuestra pareja y nuestros hijos. Ellos sabrán ENCONTRARSE para acompañarse. Conocer que nuestros hijos podrán capitalizar todo el amor que le dimos, que tienen reservas para esperarnos y respetarnos en este tiempo. Que han creado grandes vínculos que les facilitarán transitar esta nueva etapa. Cabe aclarar, que el padre es el gran sostenedor, pero también pueden serlo otras figuras como los abuelos, amigos, o quien sea que nos ayude. 

ENCUENTROS Y DESENCUENTROS. Con nosotras mismas. Con nuestra pareja. Con el nuevo bebé. Con los otros hijos. Con la vida misma. De eso se trata el PUERPERIO. En estas nuevas oportunidades tenemos que saber que si nos desencontramos es porque en algún momento estuvimos encontrados. Debemos confiar que el nuevo encuentro es sólo cuestión de tiempo. Un tiempo que traerá un nuevo equilibrio y grandes cambios que darán cuenta que todos hemos crecido, aprendido y nos hemos transformado en una NUEVA FAMILIA.

Lic. Mariela Cacciola
Psicóloga especialista en maternidad, crianza e infancia.

Este es uno de los temas que reflexionamos en el TALLER VIRTUAL: "HERMANOS. Cómo favorecer la relación. Si te interesa participar podes consultar mayor información del taller.

domingo, 3 de agosto de 2014

Una experiencia cotidiana para pensar que nos dicen los hijos con sus comportamientos


Les comparto una situación que nos contó una mamá en unos de los talleres virtuales “La comunicación de los límites”
Esta mamá nos relata una experiencia cotidiana muy útil para poder pensar cuánto nos necesitan nuestros hijos y que muchas veces sus “malos comportamientos” es la única manera de expresarnos que algo les está pasando. 
Nuestro desafío es descubrir lo que le sucede.



Primer mensaje de la mamá en el foro del taller: Hola a todas! Les cuento algo que pasa todos los dias. Que es una de las cosas que más me hace creer que necesitamos ayuda... Acuesto a los nenes (5 y 8 años), entre las 20 y 21 hs. A la mañana entran a las 7:50 los dos. La escuela está de pasada al jardín de infantes. Empiezo a llamarlos a las 6:30. El nene, el de 5, se despierta, se levanta, toma la leche y lo visto en 20 minutos. Y la nena, mientras esto sucede, sigue acostada, si no es dormida, sigue acostada remoloneando. Le explico que se nos va la hora de prepararnos, que hay que llegar a horario. Le explico que sus compañeros la esperan, le explico que ella tiene que cumplir su obligación de llegar a horario... le explico, le explico, y nada! Ella sigue acostada. Llegan las 7:30, 7:40 y la nena (8 años) sigue en la cama!!! Mi paciencia se agota, le grito, y ella llorando empieza el berrinche. Llora en lugar de apurarse, dice que está cansada. Que quiere dormir. Le digo que ya durmió, que ahora es hora de ir a la escuela. Que debe levantarse y rápido! Se levanta chinchuda, y me dice que tiene sueño, que a mi no me gustaría que me despierten así. Que ella es sólo una nena y que yo soy la que debe vestirla. Y se queda gritándome que soy mala madre que no ayuda a su hija a vestirse. Entonces la visto, y ella no hace nada por prenderse botones o cerrar cierres, todo lo tengo que hacer yo. La peino rápido y le caliento la leche que a veces la toma fria, porque les hago la leche a las 7. Llegando las 7:50, casi siempre vestida, y peinada, le pido que se ponga las zapatillas y se queda sentada, mirándome o mirando la nada... No se las pone!! Le pongo las zapatillas con bronca! Y le pongo a los dos las bufandas y gorras de abrigo. Salimos de casa y nos lleva unos minutos llegar a la escuela. A las 8:00 en punto cierran la puerta. Y ella llega casi siempre 8:06, 8:10, 8:15... aprox. Cuestión: todos los dias llega tarde y el hermano también, él más tarde, entra 7:50 y llega 8:10, 8:15, 8:20, aprox!! La directora del jardín me dijo que no lo recibe más si no llega a horario. Verdaderamente no se cómo hacer en las mañanas. He probado con música, chocolate, pan con manteca, galletitas diferentes, cosquillas, y hasta le he dicho que si se levantaba temprano tendría unos 15 minutos para patinar; eso ha sido un incentivo, pero a la hora de sacarse los patines, todo es igual! La amo! Pero a veces me siento agobiada!! Yo soy remolona y vueltera, también, no lo niego, también soy de llegar tarde, pero ella está empezando su vida escolar y quiero que no viva todas las cosas que pasé yo. La verdad a veces creo que hay algo que hago mal y no descubro qué es.
El tema que al estar sola con ellos no se cómo hacer para que se apuren, o que hagan las cosas por si mismos. Algunas veces les digo que ellos van teniendo más edad y que cuando una persona crece, va teniendo que aprender a hacer cosas para ella misma. Porque los papás hacían las cosas por / para ellos totalmente, cuando eran bebés, pero a estas edades, ellos deben hacerlas para sí mismos. Y no consigo que las hagan. Me siento frustrada!! Hasta cuándo van a seguir con esto de esperar de mi que les haga todo? Higiene, vestirlos, peinarlos: mamá, y ahora, desde hace muy poquito, empezaron a querer bañarse solos. Siento que les hace mal que yo les haga todo eso. 
De chica, mi madre nunca estaba. Ella trabajaba mucho y yo he aprendido a hacer todo sola! Desde los tres años me bañaba sola, y hasta lavaba la ropa interior. Desde los siete años me peinaba sin ayuda, y tenía el pelo largo hasta la cintura. Nunca más me arrancarían el pelo, ni mi abuela ni mis tías!!
Claro que entiendo que ellos son otras personas, claro que no les pido que sean como yo. Pero quisiera saber cómo guiarlos a que ellos comiencen su propio cuidado. La higiene personal, el vestirse solos, atarse los cordones, etc. Por supuesto, que yo no intento que lo hagan como yo. Ni a la misma edad que lo hice yo. Pero el tema es: a qué edad lo debieran hacer? Cómo hago para ayudarlos a ser independientes en esto?"

RespuestaGabriela planteas algunas cuestiones que exceden los objetivos del taller y que serían mejor conversarlas por privado, por ejemplo nos contas parte de tu infancia y como esto puede estar afectando a la crianza de tus hijos. Te preguntas cuándo serán independientes, sin embargo no creo que sea el principal problema. 

Voy a tomar parte de tu relato para reflexionar en este espacio grupal. 

Respecto a la escena que relatas en principio te propondría que antes de preocuparte por cuándo harán solos sus cosas pensaría en cómo lo pueden hacer para que no sean tan conflictivas todas las mañana. Sin dudas podemos identificar como la causa del conflicto: los celos entre hermanos. Por lo que contas la conducta de tu hija está intensificada por diferenciarse del hermano. "Él lo hace en 20 minutos y fácil yo voy a hacer lo opuesto". Tendrías que buscar la forma de poder revertir esta situación. Que ella no llama la atención de esta forma. 
Podrías probar con cambiar la rutina. Empezar primero con ella, decirle: “mañana te voy a despertar primero a vos”. Vestila si es necesario pero sin enojo sino como un mimo por levantarse temprano, y proponer un tiempo para disfrutar juntas: “hacemos desayuno de chicas". Proponerle que viva esa mañana como un tiempo exclusivo entre ambas. Luego despertar al hermanito que sabes que rápidamente estará listo. Qué te parece?

Nuevo mensaje de Gabriela
Les cuento que esta mañana desperté a mi hija con besos, cosquillas y una cucharada de dulce de leche, mimos y abrazos! Dejé al nene durmiendo. Creo que fue sanadora la mañana, porque se levantó mucho más rápido y menos perezoza que otros dias. Y se que anoche se durmió tarde, yo volví tardísimo. Y les cuesta seguir la rutina cuando no estoy en casa y se quedan con mi madre. La vestí y peiné teniendo en cuenta que ella todavía no lo puede hacer, que lo hará seguramente cuando pueda, y no hubo gritos. Me dio un abrazo largo y me dijo que me ama mucho, que soy la mejor mamá que ella pudo haber elegido. Que ella sabía que yo iba a poder tratarla con todo el amor que tengo en el corazón. Yo la abracé y el dije que las mamás también aprendemoa todos los días. Y le di un beso, le dije que la amo como a nadie, y que se hacia tarde, que le pedia por favor que llegara temprano. Y llego solo dos minutos tarde, muho mejor que otros dias. Me alegra haberme anotado en este taller. Creo que no tiene precio. Permite RE-CONSTRUIRSE A SI MISMO. Concuerdan? Bueno, tal vez no todos lo necesitan, pero a mi me hace bien. 

La verdad ayer fue un día muy de mucha emoción. Por años estaba buscando ser una madre distinta a la que era. Y con dejar de escuchar esas palabras que dicen sobre mi hija "es una vaga", "te manipula", "hace lo que quiere", "asi le va a ir en la vida!", y lo que dicen de mi que no le doy bola, que le tengo que pegar con una varilla en las piernas, que soy blanda, que no tengo caracter, que me dejo dominar, y un sin fin de comentarios que desde hoy pongo a la hoguera... Decía que con dejar de escuchar todo eso que siempre me resonaba en la mente, pude concentrarme en mi objetivo: Mejorar la mañana. Y creo que lo hice. Hoy se despertó en 20 minutos. Sin gritar. Remoloneó, pero se levantó con ganas de desayunar y ayudó a vestirse. Es un avance, importante!! Estoy feliz Mariela, mil gracias por este taller!! Se que tal vez, haya que mejorar más cosas, pero ya empezamos. Y eso buscaba. Gracias a todos. Abrazos!


Los invito a pensar que les pueden estar pidiendo sus hijos. Que están necesitando. A  veces darle lo que necesitan es mucho más simple de los que nos imaginamos. Tenemos que estar muy atentos para escuchar sus necesidades genuinas.