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viernes, 17 de abril de 2015

Colecho: ¿Hasta cuándo? ¿Cómo finalizarlo?

Muchas mamás y papás optan por compartir la cama - colecho - con sus hijos. Algunos lo eligen como parte de un estilo de crianza, ya que el colecho es una de las características de la crianza con apego que facilita la lactancia materna y permite satisfacer la necesidad de contacto de los bebés durante la noche. Otras familias llegan al colecho por cansancio, por los despertares del bebé, porque el niño se pasa de cuarto, u otros motivos. 


Por decisión informada o porque esta realidad se impuso, algunas familias descubren que durmiendo juntos es la forma indicada para descansar mejor. 

Respecto al colecho y sus beneficios encontrarán escritos muchos artículos. En esta oportunidad me dirijo a quienes ya optaron por el colecho, y que con el pasó el tiempo sus interrogantes cambiaron. 

Los bebés se transforman en niños y con el crecimiento de ellos aparecen en los padres nuevos cuestionamientos. Muchos son las mamás y los papás que me escriben para consultar cuándo es el momento de finalizar el colecho, cómo realizar el cambio de habitación y cómo lograr que el niño duerma en su cuarto.

Comparto con ustedes algunas reflexiones al respecto.

¿Hasta cuándo colechar?

El momento para dejar de colechar y que el niño pase a dormir en su cuarto es algo subjetivo y que dependerá de una decisión familiar. El fin del colecho no está dado por una edad del niño, no hay un número objetivo que nos diga “hasta acá puede ser”. 

Madre, padre e hijos son parte de este cambio. Las necesidades o deseos pueden cambiar y como consecuencia cambian sus costumbres y acciones.

Como dijimos anteriormente, el colecho es una elección familiar y permite que toda la familia descanse mejor. Mientras esto “funcione” no hay porque modificarlo. 

Qué puede motivar el cambio: 

1) El niño manifiesta querer dormir en su cuarto. El “ideal esperable” por los papás es que éste momento esté determinado por el niño. Que llegue un día y diga “mamá, papá, quiero empezar a dormir en mi cama en mi cuarto”.  

2) Los padres observen que sería beneficioso para el niño comenzar a dormir en su cuarto. Son los que mejor conocen a su hijo y sabrán darse cuenta si su hijo está listo o si consideran que comenzar a tener su espacio será beneficioso para él. Algunos indicios están dados por cuestiones concretas, por ejemplo disminución de los despertares nocturnos y finalización de lactancia materna. También puede ser por cuestiones subjetivas como observar mayor independencia. 

3) La mamá, el papá o la pareja en conjunto consideren que es conveniente dejar de colechar por necesidades propias. Los motivos pueden ser variados. Así como la decisión de colechar tiene que ser una decisión familiar, modificar esto también lo es. Por lo tanto es necesario respetar los deseos de todos. 

En relación a estos tres grandes grupos podemos hablar de descolecho natural - descolecho respetuoso

Pensemos el paralelismo con la lactancia. En los casos que llega el final porque el niño no quiere tomar más, hablamos de un destete natural. Pero también hay mucho casos de que la mamá por diversos motivos quiere destetar y se busca la manera que este proceso sea respetuoso con el niño. 

El "descolecho natural" se daría en la primera situación descripta. Siendo el niño quien manifiesta su deseo de dormir en su cuarto. Que surja el interés desde el niño mismo implicará que está preparado y que el proceso fluirá con mayor naturalidad. Sin embargo, como mencioné, éste es un “ideal”, es posible pero no siempre ocurre o a veces sus tiempos no condicen con los de los padres.

El "descolecho respetuoso" sería en los casos de las opciones 2 y 3. Ya sea porque los padres consideren que el niño está preparado para realizar el cambio o porque sea una necesidad de ellos, el acento estará puesto en acompañarlos y darles seguridad para lograr construir SU nuevo espacio. 

Para que el proceso sea respetuoso la forma en que se realice será lo más importante a cuidar. Lo primero que debemos hacer es conversarlo con ellos y contarles la decisión. Es importante que se sientan parte activa del cambio, una opción es hacerlos participar de la preparación de su cuarto para que se adueñen de ese lugar. Quizás el cuarto ya estaba armado y hasta ese momento era un lugar para jugar. Será importante vincularlo con el momento del sueño, por ejemplo comprando algo elegido por ellos para la ocasión, como ser: sábanas nuevas, un velador, un muñeco, algún adorno. Generar juntos un lindo espacio para descansar.


Algunas cuestiones a tener en cuenta. 

Cambia el lugar pero no la rutina. Es importante en el momento que se realice el pasaje a su cuarto es mantener las costumbres y rutinas. Si siempre los acompañamos para que se duerman, le cantamos, le damos teta, los mimamos, esto no debe modificarse. Que cambie el lugar para dormir no implica que debería cambiar la forma con la cuál logran conciliar el sueño. 

El colecho es parte de la crianza respetuosa, pero la crianza respetuosa excede al colecho. El respeto estará dado por acompañar este proceso, darle tiempo para que construya como SU espacio ese nuevo lugar, que logre apropiarse de él y fundamentalmente que le genere seguridad. 

El respeto pasará por seguir acompañado sus despertares, ya sea yendo los adultos a su cuarto o permitiendo que en ese momento de la noche vuelva al nuestro.

Nunca forzarlos y tener paciencia.

Es importante que el proceso no coincida con otros sucesos vitales importantes en la vida de nuestro hijo, ya sea: nacimiento de hermanos, mudanzas, separaciones, inicio de escolarización, etc.

Podemos ser flexibles. La decisión no es hoy y para siempre. Podemos creer que es el momento, pero cuando lo llevamos a la práctica no resulta. Puede ocurrir que nuestro hijo se comience a despertar más, llora, se angustia, tiene pesadillas o comportamientos que nos demuestran que aún no está listo o que le está afectando el cambio. Deberemos volver a evaluar la situación, recordar qué motivo el pasaje y volver a reflexionar si sostenemos esta decisión y continuamos acompañándolo o aceptamos que no era el momento adecuado y postergamos el cambio para más adelante. 


Lo fundamental es CONFIAR. De la misma manera que CONFIAMOS en nosotros como padres y en nuestros hijos para optar por dormir juntos, confiar que sabremos cuándo y cómo será el momento para dejar de hacerlo. 

Lic. Mariela Cacciola
Psicóloga especialista en maternidad, crianza e infancia.
Coordinadora de Dulce Crianza.

En caso que quieras o necesites orientación sobre este u otro tema puedes contactarte conmigo. 
No olvides seguir las publicaciones de Dulce Crianza en facebok.


Algunas experiencias de mamás que me han compartido como han realizado el proceso:

Hola Mariela. Quería contarte lo que estamos haciendo estos días, que tal vez te sirva para alentar a otros papás. Nuestra hija tiene un año y ocho meses. Ha pasado a dormir en su habitación propia. "Recién!!" dicen tantos jaja. Lo hemos hecho naturalmente, felices, sin llantos, protestas ni forzando situaciones. La verdad que estamos tan contentos! Y tanto que nos decían que no íbamos a poder dejarla nunca en su habitación. Le ofrecimos y aceptó gustosa. Sí, porque aunque no tiene dos años, sabe lo que quiere jaja. Yo la acompaño, algunas noches más, otras menos, pero en ningún momento ha querido volver con nosotros. Bueno, lo que quería decir es que se puede, más allá de lo que digan los demás. Tu familia es única, tus hijos son únicos. Gracias por acompañarnos en este proceso. Mariana


Hola Mariela: Gracias por tu espacio. Te cuento que finalmente no cambie de cuarto a Lautaro cuando nació su hermanita. Tus consejos fueron fundamentales en ese momento. Y recién ahora, casi dos años después le armamos el cuarto a ambos hermanos juntos. Estaban felices de que sea su habitación. Se duermen todas las noches ahí con nuestra compañía y a veces se pasa alguno a la noche. Estamos felices porque como se dio todo. Gracias por tus palabras. Romina


Hola Mariela. Te escribo nuevamente. Finalmente con mi pareja llegamos a un acuerdo. Por ahora esperaremos que Mica quiera dormir en su cuarto. Hemos intentando pasarla y se angustia muchísimo. Esto no pasa en las siestas. Duerme todas las siestas en su cuarto y seguimos compartiendo la cama durante la noche. Te recuerdo que tiene 8 meses, y sé que es pequeña aún, me di cuenta que me estaban influenciando mucho las opiniones de los demás. Nosotros disfrutamos de dormir juntos. Gracias por tu apoyo. Trinidad

sábado, 22 de noviembre de 2014

¿QUÉ ES LA CRIANZA CON APEGO O LA CRIANZA RESPETUOSA?



La crianza denominada "con apego" o crianza respetuosa consisten fundamentalmente en el respeto absoluto por las necesidades emocionales del bebé. Reconocer, atender y ser empáticos con lo que le sucede al niño.

Es fundamental implicarnos emocionalmente con el bebé, comprender las diferentes etapas y los tiempos en su desarrollo. Entender que los bebés no nos toman el tiempo, no nos manipulan, sino que nos necesitan.

Lo principal en la crianza con apego es que prime el respeto y el amor, es brindarles a los niños un crecimiento en armonía y acompañarlos en forma cariñosa en todo momento. Esta atención que le brindamos generará un fuerte vínculo emocional entre el bebé y sus padres.

Algunas características de este estilo de crianza:

*Preparación para el parto: Informarse sobre la importancia del parto natural y de los primeros minutos de vida del bebé.

*Lactancia materna: La leche materna es el mejor alimento para el bebé, satisface todas sus necesidades y facilita el vínculo afectivo con la madre. Desde la crianza con apego se promueve que la lactancia comience desde el momento del nacimiento y se realice en forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Luego se continúa con la lactancia como complementaria a la incorporación de alimentos sólidos. La lactancia prologada implica que sea sostenida hasta el momento que la mamá y el bebé lo decidan. El destete debe producirse en forma natural y gradual.

*Importancia del contacto físico – Porteo: Es una necesidad sumamente importante de los bebés, tanto como ser alimentado. Los bebés necesitan ser sostenidos y estar en contacto físico con su mamá durante la mayor parte del día. Para poder responder a esta necesidad constante de “upa” muchas familias optan por utilizar portabebés ergonómicos (significa que respetan la anatomía y fisiología del niño) en lugar de los clásicos cochecitos.

*Dormir con los hijos – Colecho: La necesidad de contacto de los bebés es durante el día y también durante la noche. Este es el motivo por el cuál durante los primeros meses tienen varios despertares nocturnos, estos no tienen como único fin ser alimentado sino que también da cuenta de esta necesidad de presencia materna. Muchas familias eligen dormir junto a sus hijos, lo cual le satisface esta necesidad al bebé y brinda más comodidad a la mamá para sostener la lactancia durante la noche. Dando por resultado que tanto bebé, la mamá y el resto de la familia descansen mejor.

*Atención al llanto de los bebés: Entender que el llanto es la forma de expresión del bebé, es su modo de comunicarse con nosotros. Cada vez que llora, algo le pasa, algo necesita y es función de los padres o adulto a cargo, atender ese pedido. Jamás debemos ignorarlos o minimizar las emociones de los bebés y niños. Debemos responder a ese pedido de ayuda.


Estos son algunos de los elementos de este tipo de crianza. La familia que elija esta forma para la vida de sus hijos no tiene que seguir como un reglamento cada ítem sino que cada uno podrá elegir lo que crea que es útil y le de bienestar a su familia. Siempre priorizando el bienestar del bebé. Para esto, es importante poder decidir desde la información y el convencimiento.

Breve respuesta a algunas críticas a la crianza con apego:

*Afecta a la intimidad de la pareja: Esta es uno de los argumentos en contra del colecho y de la lactancia prolongada. Es fundamental que el estilo de crianza sea consensuado por ambos padres. En este caso, la pareja podrá hallar nuevos momentos y lugares para encontrarse. Es importante ser conscientes que la llegada de un hijo siempre modifica la dinámica familiar. Más allá de donde duerma el bebé el constituirse como familia todo lo cambia. Es un desafío encontrar un nuevo modo de vincularse.

*Niños malcriados: “Malcriar” significa criar mal, con poco cariño, poca escucha, poca atención. Criar mal es dejarlos solos y que se acostumbren a que no obtendrán respuesta a lo que necesitan. Nunca se podrá “criar mal” por tenerlos mucho en brazos, por darles mucho amor, mucha contención o por enseñarles que tienen mamá y papá que les preocupa lo que les sucede.

*Niños dependientes: La sociedad actual en muchas oportunidades apresura la independencia de los niños. La crianza con apego acompaña el proceso gradual en que los niños van obteniendo su independencia, respetando los tiempos que necesiten. Los niños serán independientes en el momento que estén preparados para serlo. Los padres son guía y contención en ese camino.

*Falta de límites: Este estilo de crianza no implica que los niños hagan lo que quieran, libremente y sin restricciones. Los límites son parte de la vida, estos niños tendrán padres presentes que los acompañaran en el encuentro con los límites, les mostrarán los peligros, harán mediar las explicaciones y les enseñaran a encontrar alternativas y a lograr acuerdos. Los guiarán en el conocimiento del mundo y los ayudarán a superar las frustraciones que se les puedan generar. 

Estaremos criando hijos con confianza porque 
los hacemos sentir seres seguros, amados y comprendidos.
Lo primordial es criar hijos respetuosos sabiendo que primero fueron niños respetados.

Lic. Mariela Cacciola
Psicóloga especialista en Maternidad, Infancia y Crianza.
Datos de Contacto

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Infancias con más obligaciones que placeres

Colegios con largas jornadas, actividades extra-escolares, asistencia psicológica, sobre exigencias, y agendas completas son parte de la realidad de muchos niños de hoy.

Muchos papás están tan preocupados por el futuro de sus hijos que se les escapa preservar su niñez.
Hay chicos que se les está yendo la infancia preparándose para cuando sean adultos.


Promover una linda y sana infancia es mucho más simple de lo que creemos.

Los niños necesitan tiempo libre. Necesitan jugar, explorar y divertirse. Necesitan compartir con pares. Necesitan pasar tiempo con su mamá y papá. Necesitan que se les exija menos.
Necesitan que se los escuche más. 
Necesitan que todos los días se les demuestre cuánto se los ama. 

Darles un buen futuro es dejarles una linda infancia. 

Lic. Mariela Cacciola

domingo, 3 de agosto de 2014

Una experiencia cotidiana para pensar que nos dicen los hijos con sus comportamientos


Les comparto una situación que nos contó una mamá en unos de los talleres virtuales “La comunicación de los límites”
Esta mamá nos relata una experiencia cotidiana muy útil para poder pensar cuánto nos necesitan nuestros hijos y que muchas veces sus “malos comportamientos” es la única manera de expresarnos que algo les está pasando. 
Nuestro desafío es descubrir lo que le sucede.



Primer mensaje de la mamá en el foro del taller: Hola a todas! Les cuento algo que pasa todos los dias. Que es una de las cosas que más me hace creer que necesitamos ayuda... Acuesto a los nenes (5 y 8 años), entre las 20 y 21 hs. A la mañana entran a las 7:50 los dos. La escuela está de pasada al jardín de infantes. Empiezo a llamarlos a las 6:30. El nene, el de 5, se despierta, se levanta, toma la leche y lo visto en 20 minutos. Y la nena, mientras esto sucede, sigue acostada, si no es dormida, sigue acostada remoloneando. Le explico que se nos va la hora de prepararnos, que hay que llegar a horario. Le explico que sus compañeros la esperan, le explico que ella tiene que cumplir su obligación de llegar a horario... le explico, le explico, y nada! Ella sigue acostada. Llegan las 7:30, 7:40 y la nena (8 años) sigue en la cama!!! Mi paciencia se agota, le grito, y ella llorando empieza el berrinche. Llora en lugar de apurarse, dice que está cansada. Que quiere dormir. Le digo que ya durmió, que ahora es hora de ir a la escuela. Que debe levantarse y rápido! Se levanta chinchuda, y me dice que tiene sueño, que a mi no me gustaría que me despierten así. Que ella es sólo una nena y que yo soy la que debe vestirla. Y se queda gritándome que soy mala madre que no ayuda a su hija a vestirse. Entonces la visto, y ella no hace nada por prenderse botones o cerrar cierres, todo lo tengo que hacer yo. La peino rápido y le caliento la leche que a veces la toma fria, porque les hago la leche a las 7. Llegando las 7:50, casi siempre vestida, y peinada, le pido que se ponga las zapatillas y se queda sentada, mirándome o mirando la nada... No se las pone!! Le pongo las zapatillas con bronca! Y le pongo a los dos las bufandas y gorras de abrigo. Salimos de casa y nos lleva unos minutos llegar a la escuela. A las 8:00 en punto cierran la puerta. Y ella llega casi siempre 8:06, 8:10, 8:15... aprox. Cuestión: todos los dias llega tarde y el hermano también, él más tarde, entra 7:50 y llega 8:10, 8:15, 8:20, aprox!! La directora del jardín me dijo que no lo recibe más si no llega a horario. Verdaderamente no se cómo hacer en las mañanas. He probado con música, chocolate, pan con manteca, galletitas diferentes, cosquillas, y hasta le he dicho que si se levantaba temprano tendría unos 15 minutos para patinar; eso ha sido un incentivo, pero a la hora de sacarse los patines, todo es igual! La amo! Pero a veces me siento agobiada!! Yo soy remolona y vueltera, también, no lo niego, también soy de llegar tarde, pero ella está empezando su vida escolar y quiero que no viva todas las cosas que pasé yo. La verdad a veces creo que hay algo que hago mal y no descubro qué es.
El tema que al estar sola con ellos no se cómo hacer para que se apuren, o que hagan las cosas por si mismos. Algunas veces les digo que ellos van teniendo más edad y que cuando una persona crece, va teniendo que aprender a hacer cosas para ella misma. Porque los papás hacían las cosas por / para ellos totalmente, cuando eran bebés, pero a estas edades, ellos deben hacerlas para sí mismos. Y no consigo que las hagan. Me siento frustrada!! Hasta cuándo van a seguir con esto de esperar de mi que les haga todo? Higiene, vestirlos, peinarlos: mamá, y ahora, desde hace muy poquito, empezaron a querer bañarse solos. Siento que les hace mal que yo les haga todo eso. 
De chica, mi madre nunca estaba. Ella trabajaba mucho y yo he aprendido a hacer todo sola! Desde los tres años me bañaba sola, y hasta lavaba la ropa interior. Desde los siete años me peinaba sin ayuda, y tenía el pelo largo hasta la cintura. Nunca más me arrancarían el pelo, ni mi abuela ni mis tías!!
Claro que entiendo que ellos son otras personas, claro que no les pido que sean como yo. Pero quisiera saber cómo guiarlos a que ellos comiencen su propio cuidado. La higiene personal, el vestirse solos, atarse los cordones, etc. Por supuesto, que yo no intento que lo hagan como yo. Ni a la misma edad que lo hice yo. Pero el tema es: a qué edad lo debieran hacer? Cómo hago para ayudarlos a ser independientes en esto?"

RespuestaGabriela planteas algunas cuestiones que exceden los objetivos del taller y que serían mejor conversarlas por privado, por ejemplo nos contas parte de tu infancia y como esto puede estar afectando a la crianza de tus hijos. Te preguntas cuándo serán independientes, sin embargo no creo que sea el principal problema. 

Voy a tomar parte de tu relato para reflexionar en este espacio grupal. 

Respecto a la escena que relatas en principio te propondría que antes de preocuparte por cuándo harán solos sus cosas pensaría en cómo lo pueden hacer para que no sean tan conflictivas todas las mañana. Sin dudas podemos identificar como la causa del conflicto: los celos entre hermanos. Por lo que contas la conducta de tu hija está intensificada por diferenciarse del hermano. "Él lo hace en 20 minutos y fácil yo voy a hacer lo opuesto". Tendrías que buscar la forma de poder revertir esta situación. Que ella no llama la atención de esta forma. 
Podrías probar con cambiar la rutina. Empezar primero con ella, decirle: “mañana te voy a despertar primero a vos”. Vestila si es necesario pero sin enojo sino como un mimo por levantarse temprano, y proponer un tiempo para disfrutar juntas: “hacemos desayuno de chicas". Proponerle que viva esa mañana como un tiempo exclusivo entre ambas. Luego despertar al hermanito que sabes que rápidamente estará listo. Qué te parece?

Nuevo mensaje de Gabriela
Les cuento que esta mañana desperté a mi hija con besos, cosquillas y una cucharada de dulce de leche, mimos y abrazos! Dejé al nene durmiendo. Creo que fue sanadora la mañana, porque se levantó mucho más rápido y menos perezoza que otros dias. Y se que anoche se durmió tarde, yo volví tardísimo. Y les cuesta seguir la rutina cuando no estoy en casa y se quedan con mi madre. La vestí y peiné teniendo en cuenta que ella todavía no lo puede hacer, que lo hará seguramente cuando pueda, y no hubo gritos. Me dio un abrazo largo y me dijo que me ama mucho, que soy la mejor mamá que ella pudo haber elegido. Que ella sabía que yo iba a poder tratarla con todo el amor que tengo en el corazón. Yo la abracé y el dije que las mamás también aprendemoa todos los días. Y le di un beso, le dije que la amo como a nadie, y que se hacia tarde, que le pedia por favor que llegara temprano. Y llego solo dos minutos tarde, muho mejor que otros dias. Me alegra haberme anotado en este taller. Creo que no tiene precio. Permite RE-CONSTRUIRSE A SI MISMO. Concuerdan? Bueno, tal vez no todos lo necesitan, pero a mi me hace bien. 

La verdad ayer fue un día muy de mucha emoción. Por años estaba buscando ser una madre distinta a la que era. Y con dejar de escuchar esas palabras que dicen sobre mi hija "es una vaga", "te manipula", "hace lo que quiere", "asi le va a ir en la vida!", y lo que dicen de mi que no le doy bola, que le tengo que pegar con una varilla en las piernas, que soy blanda, que no tengo caracter, que me dejo dominar, y un sin fin de comentarios que desde hoy pongo a la hoguera... Decía que con dejar de escuchar todo eso que siempre me resonaba en la mente, pude concentrarme en mi objetivo: Mejorar la mañana. Y creo que lo hice. Hoy se despertó en 20 minutos. Sin gritar. Remoloneó, pero se levantó con ganas de desayunar y ayudó a vestirse. Es un avance, importante!! Estoy feliz Mariela, mil gracias por este taller!! Se que tal vez, haya que mejorar más cosas, pero ya empezamos. Y eso buscaba. Gracias a todos. Abrazos!


Los invito a pensar que les pueden estar pidiendo sus hijos. Que están necesitando. A  veces darle lo que necesitan es mucho más simple de los que nos imaginamos. Tenemos que estar muy atentos para escuchar sus necesidades genuinas.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Por miedo a SOBREPROTEGER a veces se DESPROTEGE

Existe un gran miedo a la sobreprotección. En especial lo escucho de pediatras, psicólogos, maestros, y esto es reproducido por muchos padres. 

Es muy delgada la línea que separa la sobreprotección de la desprotección. Sin embargo, en el medio esta lo más importante que es: LA PROTECCIÓN. Es necesario pensar el límite entre ellas, debido a que se observa que en muchas ocasiones por miedo a sobreproteger se expone y se deja solos a los niños. 



Nuestra función como padres es darle la mano a nuestro hijo para acompañarlo en el crecimiento. 

SOBREPROTEGER significa apretar su mano tan fuerte de manera que no puede avanzar. Ese apretón lo único que transmite son los miedos de esa mamá o ese papá. Este apretón no permite que el niño se pueda soltar y andar solo cuando esté listo. 

DESPROTEGER implica soltar su mano antes de tiempo y empujarlo a resolver solo una situación para la cual no está capacitado aún. Esta mano empuja a enfrentar el obstáculo con miedo y en soledad. De esta forma no se está atento a las necesidades de los niños y se les genera un gran desamparo. 

El equilibrio está en PROTEGER, que es darle la mano para sostenerlo en cada paso que lo necesite. Es acompañar en sus avances, darles sostén, y que sepan que uno está junto a ellos cuando lo necesitan. Es tomar su mano con la fuerza necesaria para que pueda soltarse cuando esté preparado para hacerlo. Es dar la mano ni muy apretada ni muy suelta, sino con la fuerza necesaria para caminar a la par hasta que sea SU momento en el que pueda soltarse. Ni antes ni después. 

Es necesario estar atentos y tener cuidado de que el miedo a estar sobreprotegiendo no nos lleve a desproteger y soltar la mano antes de tiempo. 

Lic. Mariela Cacciola 
Psicóloga especialista en maternidad, crianza e infancia.


viernes, 7 de septiembre de 2012

Lo que piden los niños

Este video nos muestra con situaciones cotidianas las diferentes consecuencias si escuchamos y estamos atentos a las necesidades de los niños.




Lo que nos piden los niños: 

“Cuando los niños a veces estamos molestos o tenemos rabia necesitamos que nos escuchen”

“Que respeten nuestros tiempos”

“Que nos ayuden a entender que nos pasa”

“Ayuda para calmarnos, nos cuesta hacerlo solitos”

“Que nos digan con claridad lo que nos quieren enseñar”

“Necesitamos que nos traten con respeto y nos den el ejemplo” 

“No nos pidan cosas que los adultos no hacen”

“Que con su ejemplo nos enseñen a reconocer los errores”

“Que nos enseñen a pedir ayuda cuando no podemos resolver solos los problemas”

“No somos mañosos, nos pasan cosas como a todas las personas, necesitamos que nos conozcan y nos entiendan para que nos puedan ayudar a crecer y desarrollarnos muy bien”

“¿Creen que pueden ayudarnos?”


martes, 4 de septiembre de 2012

CARLOS GONZÁLEZ en Buenos Aires

 Conferencia sobre Necesidades Afectivas

 

Compartimos algunas frases: 

“Esta es la generación de niños que menos tiempo ha pasado con sus padres”. 

“A veces nos molesta el llanto de nuestro niño porque nos parece irracional… los adultos y los niños lloramos por motivos diferentes eso no significa que unos sean más importantes que otros”. 

"Sin niños maltratados, sin niños golpeados, no habrá adultos golpeadores y maltratadores. Sin niñas golpeadas, sin niñas maltratadas, no habrá adultas que permitan que alguien intente golpearlas. Si ella crece sabiendo que la persona que supuestamente la "quiere", la golpea; pensará que es lógico y normal que su novio, que la "quiere", también la golpee". 


“Mamá quiero estar contigo porque contigo soy feliz”… “¿Quieres que solo te llame por interés cuanto tiene hambre?”. 

"Cuando un niño llora es porque sufre, no nos está manipulando, NOS NECESITA".


“Cuando uno se casa hace una despedida de solteros, deberíamos también hacer una despedida de pareja cuando viene un bebé en camino, porque NACE UNA FAMILIA”.

“El mundo necesita personas que manden y otras que obedezcan, que otros eduquen a sus hijos para obedecer, yo al mío lo educo para mandar”. 

“Queremos que nuestros hijos tengan éxito… Nadie quiere que su hijo fracase”.

"Que cada familia se sienta libre y sepa que tiene el derecho de hacer lo que mejor le funcione". 



Simple muy simple, Carlos González nos transmite lo fácil que es sí criamos a nuestros hijos desde el corazón y sí los tratamos como nos gusta a nosotros que nos traten. De esta forma poder olvidar algunas de las presiones culturales que nos rodean y DISFRUTAR de la crianza de nuestros hijos. 

domingo, 26 de agosto de 2012

La CRIANZA CON APEGO más allá de la LACTANCIA PROLONGADA y el COLECHO

Este artículo surge a raíz de cómo es tratada la CRIANZA CON APEGO en los medios de comunicación. Luego de la polémica nota de la revista TIME varios medios han hablado e intentado contar en que consiste esta forma de crianza.



En las últimas semanas un programa periodístico realizaba un informe sobre este tema. Del mismo participaban madres, psicólogas de diferentes concepciones teóricas y médicos pediatras. 

En éste, como en otros informes periodísticos, hay padres y profesionales que defienden los beneficios de que niños mayores continúen siendo amamantados y duerman con sus padres y otros profesionales consideran que esto genera consecuencias negativas en la salud mental y en el desarrollo de los niños.

Se intenta definir y abordar la CRIANZA CON APEGO y sólo se limitan a hacer referencia a la lactancia prolongada y el colecho.

Más allá que desde este espacio compartimos los beneficios que ambas cuestiones tienen en el desarrollo emocional de los niños consideramos que la CRIANZA CON APEGO y la CRIANZA RESPETUOSA van mucho más allá de la lactancia prolongada y el colecho. Estas son, en algunas ocasiones, consecuencias y no causa de una forma de crianza

La crianza con apego consiste fundamentalmente en el respeto absoluto por las necesidades emocionales del bebé. Reconocer, atender y ser empáticos con lo que le sucede niño.
Para ello es fundamental priorizar las necesidades del bebé y despojarse de la visión adultocentrista que esta sociedad nos impone. Seguramente escucharemos: "no lo tengas mucho a upa porque se va a malcriar", "te va a tomar el tiempo", "es demasiado grande para que siga tomando teta", "ya debería dormir toda la noche", "dejalo llorar que no le va a pasar nada". Estas frases lo único que logran es poner en veredas opuestas a padres e hijos. Nadie va a querer consentir a otro si pensamos que nos esta manipulando, esto genera una distancia emocional que impide que comprendamos y empaticemos con el bebé

En la crianza con apego es necesario ubicarnos en la misma vereda, implicarnos emocionalmente con sus necesidades, comprender las diferentes etapas y los tiempos en su desarrollo. Comprender que los bebés no nos toman el tiempo, no nos manipulan, sino que NOS NECESITAN. 

Como consecuencia de esto, muchos bebés continúan siendo amamantados y duermen con sus padres, pero esto no es la causa sino la consecuencia. También es posible una crianza con apego con bebés alimentados con leche artificial o una lactancia materna con una crianza sin apego. Lo mismo es aplicable al colecho.

La Attachment Parenting International (API), partidarios de la Crianza con Apego del Dr. Sears, intentan fomentar un vínculo seguro con los hijos mediante ocho principios que se identifican como metas a conseguir por los padres. Estos ocho principios son: 

           1. Preparación para el embarazo, el nacimiento y la labor como padres. 
           2. Alimentación con amor y respeto. 
           3. Responder con sensibilidad. 
           4. Utilizar la crianza de apego. 
           5. Incluir la crianza también durante las noches. 
           6. Proporcionar el cuidado cariñoso constante. 
           7. Practicar la disciplina positiva. 
           8. Esforzarse para un equilibrio en la vida personal y familiar. 

Lo fundamental en la crianza con apego es que prime el respeto y el amor, es brindarles a los niños un crecimiento en armonía y acompañarlos en forma cariñosa en todo momento.

miércoles, 1 de febrero de 2012

En sus Zapatos... Empatía y respeto con nuestros hijos


Para los adultos no es tarea fácil ponernos en los zapatos de los niños, comprender lo que realmente les ocurre. En general se les pide todo el tiempo que ellos entiendan, cuando se supone que somos nosotros los que ya tenemos la capacidad de comprensión. Por distintos motivos personales y sociales a los adultos les cuesta mucho ponerse en el lugar del niño, ver el mundo desde la visión infantil.
 
Poder empatizar con ellos nos va a guiar en muchos momentos de la crianza. 

¿QUE ES LA EMPATÍA? La empatía es una cualidad humana, que implica primero reconocer las necesidades y los sentimientos de otras personas y segundo, hacer algo para ayudarlas. Popularmente se conoce como la capacidad de “ponerse en los zapatos del otro”. Ser empático es tener la habilidad de captar lo que otra persona puede estar sintiendo o requiriendo. Es poder escuchar, comprender y sintonizarse con las emociones de los demás.

Por lo tanto como padres es importante que podamos:

1_ COMPRENDERLOS. Saber y reconocer las necesidades de nuestros niños. 
2_ RESPESTARLOS. Poder respetar lo que le ocurre. Respeto por sus tiempos. Respeto por sus necesidades. Respeto por sus limitaciones.
3_ ACOMPAÑARLOS. Guiarlos y brindarles lo que este necesitando en determinado momento o situación.

Lamentablemente muchas veces los adultos desde su visión no comprenden lo que le sucede al niño, desestiman o minimizan los motivos de lo que le ocurre. Realizarnos las siguientes preguntas propiciara que podamos comprender al niño y empatizar con él:

•- ¿Cómo me sentiría yo si me pasara lo que le sucedió?
•- ¿Me gustaría que me hicieran lo mismo?
•- ¿Qué me gustaría que hicieran por mí si yo estuviera en su situación?

Es fundamental ponernos en sus zapatos para poder dejarnos conmover por sus dolores, para poder sintonizar con ellos en sus momentos difíciles, para reconocer lo que pueden estar sintiendo, para legitimar sus malestares, para entrar en contacto directo y profundo con lo que les está pasando. 

Ponernos en sus zapatos para poder respetar a nuestros hijos con su individualidad y sus derechos. 

Es esencial comprenden la importancia que tiene esto para acompañar el crecimiento de nuestros niños. Si podemos empatizar con ellos, si podemos realmente dar cuenta de sus necesidades, nuestra forma de acompañarlos será mucho más beneficiosa y respetuosa para con ellos.