lunes, 12 de marzo de 2018

ADAPTACIÓN… en proceso…

A una semana de inicio de clases y para muchos niños y niñas de su primera experiencia de escolarización, la adaptación fue el tema en casi todas las consultas que tuve, tanto en mis pacientes como mamás y papás que me contactaron para que los acompañe en esta etapa. 


Muchas mamás y papás me cuentan lo difícil que les resulta el proceso… cuesta, no se adapta, las institución empieza a apurarlos, en los trabajos no pueden pedir mucho más días. Muchos factores influyendo que dificultan acompañar las necesidades de los niños y niñas en estos momentos. 

Las mamás y los papás se empieza a cuestionar y el entorno a acusar. ¿Por qué no se adapta?... vienen respuestas que generalmente señalan el accionar de los padres… ¿Por qué es muy pegado? ¿Por qué no le pusieron límites? ¿Por qué la mamá no está segura? Etc… etc… etc. Poco suman esos comentarios y generalmente no tienen en cuenta lo que le pasa al niño o niña. 

Hoy escolarizar a los 2 o 3 años es lo “normal”, incluso antes, son muy pocos los niños de 3 o 4 años que no forman parte del sistema escolar. Esto es lo “normal” hoy, esta es la norma hoy, esto es lo que hace la mayoría hoy… pero ¿Por qué?... ¿Porque tenemos que trabajar? ¿Porque necesitamos que alguien los cuide?... ¿Creemos realmente qué es lo mejor para ellos?. 

Me parece importantísimo poder saber desde que lugar elegimos escolarizarlos para pensar donde está el problema cuando “no se adaptan”. En la mayoría de los casos el problema no está en ellos ni en nosotros ni en la institución. El problema está en la sociedad y sus exigencias hacia la infancia actual. El problema está en el mundo laboral... que no nos permite acompañar y estar junto a nuestros hijos el tiempo que nos necesitan. El problema está en la sociedad actual que necesita apurar los tiempos de la infancia, existiendo instituciones que hasta exigen el control de esfínteres, intentando controlar una cuestión madurativa (tema extenso que excede el objetivo de este artículo).  

Cómo resolvemos el conflicto de interés. Primero registrando esto que mencionamos, pudiendo identificar que el problema no está en ellos ni en nosotros. Que a un niño o niña de 2 o 3 años le cueste separarse de sus figuras de apego, esto es lo esperable y es saludable (no uso la palabra “normal”). Esto lleva tiempo, poder construir ese nuevo lugar como un espacio de seguridad y confianza como conversamos en el artículo “Proceso de Adaptación o Tiempo de Construcción”. 

Algunas recomendaciones que quizás son útiles a la hora de acompañar a nuestros hijos en este proceso: 

· Darles tiempo. Acompañarlos dentro de la sala el tiempo que ellos necesiten. 

· Tener comunicación fluida con la docente y la institución: cada familia tiene sus necesidades, posibilidad y lo que espera para su hijo. Podes conversar para acordar en conjunto lo que es mejor para este niño y niña. Hay veces que desde el jardín apuran pero porque esta es una necesidad de los padres, quienes a veces no cuentan con mucho tiempo para solicitar en el trabajo por ejemplo. Quién si tiene todo el tiempo, la posibilidad y el deseo de acompañar a su hijo todo lo que necesite debe poder manifestarlo. 

· Probar que lo lleven otras personas. Si hay posibilidad del papá, de una abuela, quién esté disponible y de quién le cueste menos separarse. 

· También hay un momento que hay que hacer un cambio. Si fueron muchos días que estuvimos dentro de la sala, hay casos que un mes o dos, hay veces que prolongar en el tiempo es peor y por ejemplos los chicos comienzan a no jugar cuando antes lo hacían porque saben que en cualquier momento el adulto de puede ir. Quizás es mejor tomar la decisión y transmitirle que estaremos afuera esperándolo. Que ese ahora es su lugar de juego. 

· Crear un “objeto de apego”. Hay niños que ya tienen ese objeto que llevan a todos lados, pero otros no y quizás se puede crear entre ambos para esta etapa. Un pañuelito, un peluche chiquito, algo que él o ella sepan que los va a acompañar y que ayude en este tiempo que están en el jardín. 

La gran pregunta es ¿Lo dejo llorando?. No tengo esa respuesta. Cada familia es única, y sobre todo cada niño y niña es único. Un nene que llora siempre que no está con su mamá, si llora hasta cuándo va con la abuela, no podemos pretender que no llore cuando ingresa al jardín. Podemos pensar que aún no está preparado para esta separación pero tampoco conozco las necesidades y los motivos de esa familia para escolarizarlo. Por lo contrario si siempre va contento o contenta con otras personas, tenemos la confianza que con el tiempo esto se logrará también en este nuevo espacio. También debemos observar otras cuestiones, si en algún momento se calma o llora todo el tiempo que está en la sala, si logra conectar, si algo le llama la atención, si puede jugar, distraerse; etc.

Cómo mamá y papá debemos confiar en qué somos quienes mejor conocemos a nuestros hijos y quienes vamos a estar conectados con lo que está viviendo para buscar las mejores herramientas para acompañar a transitarlo.

Considero que para quienes elegimos un estilo de crianza consciente y respetuosa la escolarización es una de las etapas más difíciles. Debemos bajar ciertas banderas, romper ideales, aceptar que nuestros hijos conocerán otros modos de ser tratados. Será una experiencia que les sume mucho, serán sus primeras amistades, serán sus movimientos realmente independientes. Será un espacio de juego y disfrute. 

Un tema que no quiere dejar de mencionar es LA SALIDA (en el próximo articulo escribiré al respecto). Nos preocupamos tanto por lograr que entren a la sala y al jardín que poco decimos de lo que pasa cuando salen. En general están sensibles, movilizados, muchos lo expresan con berrinches y enojos, y otros, estando más pegados y mostrando claramente que necesitan recuperar el tiempo que estuvieron separados. Demostrémosle que estamos cerca, atentos a ellos, que comprendemos que les cuesta, que los escuchamos. 

Siempre acompañemos con paciencia y mucho amor, cuando entran y cuando salen del nuevo espacio escolar. 

Lic. Mariela Cacciola
Psicóloga Perinatal capacitada en crianza.
Coordinadora de Dulce Crianza 


Pueden contactarse si necesitan orientación y acompañamiento en esta etapa.
dulcecrianza@gmail.com
www.dulcecrianza.com

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